El niño que todos podemos ser

Hace unos años, varios en verdad por esas lecturas que debes hacer en el colegio llego a mis manos un libro que parecía sencillo, pero la verdad traía consigo dos mensajes claves:

• El amor es la Ley fundamental del universo.

• Deben dejar de estar divididos por fronteras y formar un solo pueblo de hermanos

Lindo, ¿pero cierto en la práctica? Tal vez la respuesta o las respuestas pueden ser varias: es imposible, una ilusión fantasía, para qué eso pase son algunas de las palabras que podríamos decir- …. y es que justamente sólo una advertencia traía ese libro:

“(DIRIGIDA SOLAMENTE A LOS ADULTOS)

No siga leyendo, no le va a gustar: lo que viene es maravilloso. Dedicado a los niños de cualquier edad y de cualquier pueblo de esta redonda y hermosa patria esos futuros herederos y constructores de una nueva Tierra sin divisiones entre hermanos”

Amí el niño de las estrellas, Enrique Barrios

“ Amí el niño de las estrellas” del autor chileno Enrique Barríos; cuyas palabras me resuenan hasta el día de hoy y me hacen pensar. ¿Sí todos fuéramos como niños o niñas sin esos prejuicios que acallen ese amor al otro y que nos lleven hacia una unidad este no sería un mundo mejor?

Cuando eramos más chicos, nuestra principal preocupación era jugar a la pelota, a las muñecas, andar en bicicleta. En el juego aprendíamos a relacionarnos y también a compartir; en el juego – sin duda- los niños se muestran como son.

 

Éramos más creyentes de las historias, de que los cuentos sí podían hacerse realidad. Podíamos ser el valiente que peleaba con el dragón, el hada madrina que con un toque de su varita salvaba a quien estuviera en apuros.

¿Y hoy qué nos pasa hoy? Cuando veo que en mi país se suceden casos de violencia que terminan en muerte o del tipo que vemos todos los días en la calle, esa que golpean no sólo la mente también el alma. Y que te lleva a razonar que tengamos que ver a una familia dolida porque ya no está ese hijo, hermano, amigo y compañero para que nos cuestionemos muchas cosas.

Mucha razón tenía un artículo de días anteriores, que mencionaba que cada vez que menciónanos los términos : “ flaites, rasca” u otros , que digámoslo todos hemos utilizado, para referirnos a distintos tipos de personas . Lo único que alimentamos es la discriminación, la intolerancia, los prejuicios porque alguien se declara contrario a lo que se supone es bien.

Lo cierto es que si fuéramos como niños, no el lado cruel, sino ese que cree que todo es posible. Si nos convenciéramos con algo tan simple que el amor, como energía es lo que nos mueve y podemos vivir de sus frutos: la sabiduría, la justicia, la solidaridad… este mundo sería mejor.

Pero ¿Por dónde empezar? Simplemente por creer, por quitar esas estructuras mentales que sellan nuestro corazón y que nos hacen pensar y actuar en consonancia con lo negativo; por dejar de tipificar y clasificar al resto. Es difícil y en momentos llegaremos a ser inconsecuentes, pero debemos empezar ya .

Quisiera cerrar con esta simple frase, también de ese libro: “”Quienes han vivido existencias duras, violentas, cuando logran alcanzar una vida más humana la valoran como nadie… Si jamás fuese de noche, no podríamos disfrutar del amanecer…”

 Fuente: http://www.ebarrios.com

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